Y pocos negocios juegan con tanta ventaja: la clienta repite cada pocas semanas y ve el resultado antes de sacar la cartera. Te cuento cómo conseguir reseñas en Google para una peluquería o barbería aprovechando las dos cosas, sin saltarte las normas.
Cuántas reseñas necesita conseguir una peluquería de barrio para salir en el mapa
No hay cifra mágica: cuenta la de quien sale por encima de ti. Plántate en la puerta del salón, abre Google Maps y escribe «peluquería». Las tres primeras son tu referencia: mira cuántas reseñas tienen y la fecha de la más nueva.
Y ojo con la distancia: Google ordena los resultados locales por relevancia, distancia y popularidad, y para cortarse el pelo casi nadie sale de su barrio. Tu competencia está a unas calles, no en toda la ciudad.
La fecha es tu truco de magia. Muchos salones dejaron de recibir reseñas hace meses, y quien lee se fía más de una opinión de la semana pasada que de cien de hace dos años.
Las reseñas son una pieza del mapa, pero no la única. Descubre más en qué es el local pack de Google y cómo entrar en el top 3.
La ventaja que tu peluquería no está usando para conseguir reseñas: la recurrencia
El chiringuito de la playa ve a cada turista una vez en la vida. Tú tienes a la misma clienta de vuelta cada mes y pico, así que no hay prisa: si hoy no la deja, se la pides en la próxima cita. A la tercera, déjalo estar.
Y mira a tus fijas: llevan años contigo y nunca les has pedido nada, justo porque hay confianza y te corta. Pídesela a todas, no solo a tus incondicionales.
En un centro de estética pasa lo contrario: el resultado tarda semanas y la petición se guarda para el final del tratamiento, con fotos y datos que piden más cuidado. Descubre más sobre cómo conseguir reseñas en Google para un salón de belleza o centro de estética.
Lo que puedes y no puedes pedir para conseguir reseñas en la ficha de Google de tu peluqería
Las reseñas de una peluquería con buena nota van llenas de nombres propios. Frases como «Lucía es un genio con el rubio» o «Toni no falla con el degradado» son lo normal. Un nombre hace creíble la reseña y le dice a la próxima clienta por quién preguntar.
Pero pedirlo está prohibido: Google pone como ejemplo pedir reseñas con «contenido en el que se identifique a un empleado». Un «acuérdate de poner que te ha peinado Lucía» ya es saltárselo. Google detecta patrones repetitivos, por lo que si lo haces, hazlo de forma natural.
Y no te hace falta: si la pide la propia Lucía al terminar, su nombre suele salir solo.
Donde sí puedes mirar es dentro de casa: con un QR para cada profesional sabes quién se acuerda de pedirla, sin tocar una coma de lo que escribe la clienta. Eso sí, sin cuotas: pedir al personal un número de reseñas también está prohibido.
Conviene repasar el resto de normas antes de imprimir el primer cartel. Descubre más en qué prohíben y qué permiten las políticas de reseñas de Google.
Consigue reseñas para tu peluquería pidiéndolas en el momento exacto
Hay un momento que se repite en cada visita: terminas, coges el espejo de mano y le enseñas la nuca. Ahí tienes su atención y el resultado delante.
En la puerta, en cambio, ya está pensando en otra cosa: dónde dejó el coche, a qué hora recoge a los niños. Te dirá que sí para no quedar mal y no se acordará.
Así que la frase se dice con el espejo en la mano, y el QR espera en el mostrador. Va para todas, la que dice «me encanta» y la que dice «bueno, vale»: elegir solo a las contentas es justo el filtro que Google prohíbe.
Trabajé con una barbería de Benidorm donde el barbero soltaba la frase al dar el cambio, ya en la puerta. Le entraban dos o tres al mes. Empezó a decirla con el espejo detrás de la nuca, a todos los clientes, y al segundo mes iba por nueve o diez.
Canales para conseguir reseñas en una peluquería
Los tres canales que funcionan ya los tienes montados, aunque no los uses para esto.
La petición en el cobro
El cobro cierra lo que empezó en el espejo. Está sacando el móvil para pagar, así que el QR junto al datáfono se escanea sin explicaciones. Que todo el equipo use la misma frase, corta y sin adornos.
Si prefiere hacerlo en casa, perfecto. Plantarte a su lado hasta que publique es presión, y Google la prohíbe dentro del establecimiento.
WhatsApp de recordatorio de cita
Ya tienes una conversación abierta con cada clienta: la de las citas. El aviso de la víspera no sirve, porque aún no ha pasado por tu silla. El bueno llega unos días después de teñir o cambiar de look, cuando ya se ha lavado el pelo en casa y sabe si le gusta.
Siempre de tú a tú, nunca en grupo ni en difusión. Y solo a quien te haya dado permiso para escribirle algo más que la cita.
QR en el tocador y en el mostrador
Mientras hace efecto el tinte, la clienta tiene media hora por delante y el móvil entre las manos. Una pegatina con el QR en el marco del espejo está justo donde mira.
El segundo, pegado al datáfono. Y nada de ponerlo en el escaparate o en la sala de espera, que ahí nadie tiene aún nada que opinar.
En Local Referent contamos con QRs mediables y personalizados por local y por profesional, con los escaneos medidos por día y hora. Así se ve si el sábado rinde más que el martes, o si el espejo le gana al mostrador.
Dónde se pega y cómo se comprueba que abre la ventana de reseña tiene su truco. Descubre más en dónde colocar el QR para reseñas de Google y cómo medirlo.
Qué hacer cuando se va la profesional que tenía todas las reseñas
Lucía se va a montar su propio salón después de ocho años contigo. Treinta y tantas reseñas la nombran, y las clientas nuevas llaman preguntando por ella.
Esas reseñas se quedan: son auténticas y no incumplen nada. Y pedir que las retoquen sería meterte en lo que escribe la clienta. Lo que sí funciona:
- Que el equipo actual salga en las reseñas nuevas. Si todo el equipo la pide al terminar, en unos meses la ficha habla de quien está, no de quien estuvo.
- Contestar con naturalidad. A una reseña que la nombra le basta un «gracias por tantos años de confianza»; no hace falta contar que se ha ido.
- Dar de baja su QR. Si se lo pasas a la nueva, mezclas las cifras de dos personas y ya no sabes quién pide.
Si la que se fue, o su gente, deja una reseña contra el salón, cambia la cosa: Google lo trata como conflicto de intereses y se puede reclamar. Descubre más en el proceso para eliminar reseñas de Google.
Errores típicos a la hora de conseguir reseñas en peluquerías y barberías
Son los que más veo, y todos tienen arreglo:
- El descuento. Un «10 % si me valoras» en el siguiente corte parece inofensivo. Para Google es un incentivo y está prohibido, aunque la clienta escriba lo que piensa.
- Que el equipo se valore a sí mismo. Ni la tuya, ni la de tus peluqueras, ni la de tu madre: para Google, todo eso es conflicto de intereses.
- Un enlace para dos locales. Cada salón tiene su ficha de Google Business Profile; con un QR para los dos, uno engorda y el otro no recibe ni una.
- Mandar a la ficha en lugar de a la ventana de reseña. El enlace bueno te lo da tu Perfil de Empresa; con el general, la clienta tiene que buscar el botón.
- Dejar las reseñas sin contestar. Quien lee lo nota, y la clienta que se tomó la molestia también.
Y cuando llegue la primera reseña mala, que llegará, no la contestes en caliente. Descubre más en cómo responder reseñas negativas con ejemplos por sector.
Plantillas para pedir reseñas en peluquería y barbería
Adáptalas a cómo se habla en tu salón. Ninguna nombra a nadie ni dice qué escribir.
- En el espejo: «¿Cómo lo ves? Cuando puedas, cuéntanos qué te ha parecido en Google. El código está junto a la caja.»
- WhatsApp, tras un color: «¡Hola, [nombre]! ¿Cómo ha aguantado el color el primer lavado? Por si quieres opinar en Google, aquí va el enlace: [enlace].»
- Barbería: «Listo, jefe. El código de Google está ahí al lado, por si quieres dejarnos tu opinión. Cuesta un minuto.»
- Fija de hace años: «[Nombre], tantos años viniendo y nunca te he pedido esto. Si te apetece dejar unas líneas en Google, a quien busca peluquería en el barrio le sirve mucho: [enlace].»
Para el email y el resto de canales, el método general sirve igual en una peluquería. Descubre más en la guía general para conseguir reseñas en Google de forma constante.
Cómo mantener el ritmo de reseñas de la peluquería mes a mes
Aquí la frase se pierde por agotamiento: arrancas con ganas, llega junio con sus bodas y comuniones y en julio ya nadie la dice. Tres costumbres lo evitan:
- La frase, dentro del servicio. Como ofrecer un café o preguntar por el champú: parte del cierre, no un favor que se pide cuando hay tiempo.
- Una meta que solo miras tú. Tres por semana son más de ciento cincuenta al año; si la conviertes en cuota por peluquera, entras en lo que Google prohíbe.
- La semana, no el año. Si una semana entra una sola, es que la frase se ha dejado de decir: se recuerda y se vuelve a arrancar.
Y la próxima vez que alguien busque «peluquería» desde tu calle, tu última reseña no será de antes del verano. Será de esta semana.